LA IMPORTANCIA DE LA RELACIÓN TERAPÉUTICA EN LA PSICOTERAPIA

Los psicólogos, recientemente (por ejemplo, léase Goleman) están poniendo el acento en lo que denominan el wifi emocional: estar en contacto con personas que transmiten emociones positivas tiene un efecto beneficioso para la salud, pues las áreas cerebrales que se activan son las mismas en una relación interpersonal. Esto, en una psicoterapia, tiene un valor central, pues es la base para que una persona pueda sentirse cómoda para reflexionar sobre sí misma y su vida. Hace ya años que los psicólogos incidieron en esto (por ejemplo, la terapia humanista centrada en la persona), aunque hoy en día la neurociencia apoya estos descubrimientos.

Lo que Siegel denomina la alineación de los estados mentales, esto es, que las emociones que yo experimento -y las que el otro siente- se sincronicen de tal manera que sean reflexionadas, contenidas y/o amplificadas, sin que generemos disrupción en el proceso (saber conectarme con una persona y animarle a expresar, cuando es debido, o retirarme y respetar la necesidad de inhibirse de alguien), leer a alguien sus emociones, ser hábil en llegar a hacerle sentirse a alguien sentido, puede que sea la finalidad de la psicoterapia. Y no sólo como herramienta o habilidad para llegar a conseguir otras metas sino como fin en sí mismo, con valor terapéutico per se.

Hay determinados casos y problemas que exigen que el psicólogo trate con más cuidado, si cabe, la relación con su cliente: las víctimas de malos tratos, los que han padecido traumas violentos o de abandono··· Porque estas personas temen y desconfían del otro (en este caso del terapeuta) porque entre éste y aquéllas surge el otro virtual -generado en base a un autoconcepto que contiene emociones y percepciones de haber sido dañado en el pasado- que es el que opera en ellos y se activa, impregnando así toda relación.

El psicólogo debe ser autocrítico, y si una terapia fracasa, tiene que huir de la tentación de atribuir el fracaso de la misma al cliente (mecanismo proyectivo u omnipotente habitual) Tiene que preguntarse qué aspectos referidos a sí mismo, a su metodología, al tipo de terapia empleada, a cómo construyó la relación terapéutica··· han sido responsables de la falta de consecución de los objetivos y el abandono prematuro. Sin olvidar que el cliente, claro, también tiene su parte de responsabilidad, sobre todo en hacerse agente principal de su proceso de cambio.

El manejo de la relación terapéutica es especialmente difícil cuando el paciente reta al terapeuta (le miente, le engaña, quiere manipularle···) Hay situaciones que no permiten una reversibilidad; pero hay otras que sí. Darle una oportunidad al paciente de volver a empezar (aceptándole en lo fundamental: tolero tu persona, pero no puedo aceptar todo lo que venga de ti, especialmente lo que me pueda dañar, y eso no se consiente) y reparar su acción es permitirle revivir el fundamento seguro del que careció en su vida pasada. Y esto es terapéutico en sí mismo. Yo creo que siempre es importante, pero especialmente en el trabajo con niños y adolescentes. Éstos casi siempre recuerdan más, en su experiencia terapéutica, cómo fue el terapeuta con ellos (la relación) que lo que hicieron. Recuerdo una niña que, al hacerse mayor, me dijo: "Tus conversaciones me hacían sentir tan bien···" No recordaba qué se conversaba, sino, sobre todo, que se sentía bien en aquel contexto relacional que para ella fue reparador.