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El
proceso es muy similar al que se desarrolla con los adultos, sólo
que debemos tener en cuenta las particularidades propias de la etapa
evolutiva por la que atraviesan.
Las
técnicas de terapia que se utilizan con los adolescentes son iguales
que las de los adultos, sólo que se adaptan a su edad y nivel intelectual.
Es
muy importante que el adolescente viva el espacio de la terapia
como suyo, un lugar donde sentirse escuchado, comprendido y aceptado
incondicionalmente. Los adolescentes tienen derecho a su intimidad
y a que las revelaciones que realicen se mantengan en el secreto
profesional. Existen casos excepcionales que se abordan según las
circunstancias que concurran, pero siempre contando con la aprobación
y el convencimiento de los adolescentes.
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